Érase que se era...
... un lugar lleno de Magia, donde las horas pasaban despacio, donde se duerme en cama de princesa, el móvil pierde cobertura y si tu sueño es el descanso, por fin se hace realidad.
En este lugar hay una Hada, con gorro de cocinera y flequillo rubio, y en vez de varita, lleva un cucharón. El Hada Pepa, que así se llama, toca con su inconfundible magia cada plato que prepara, y da un sabor especial a todo cuanto sale de su cocina.
Cuando estás allí, tus preocupaciones se diluyen, parecen lejanas, menos importantes y dejan paso a tus sentidos, que se despiertan y desperezan.
Así los sabores, olores y texturas se disfrutan de forma diferente.
Mi paraíso tiene una terraza, donde te esperan unas cómodas tumbonas y cuando descansas en ellas, al fresco de la noche, te regala un cielo estrellado, la Luna te sonríe y brilla para ti.
Érase que se era... que también suele haber un Mago, Kike, y aunque ésta vez no le vimos, se nota su magia y buen gusto en cada rincón del lugar. Decorado con esmero, cuidado con mimo hasta el más pequeño de los detalles.
En éste lugar siempre encuentras gente amable y cada momento es único. Como te digo, el tiempo pasa de forma diferente, disfrutas de las pequeñas cosas. No existen ruidos, ni sirenas... tan sólo algún pájaro se atreve a cantar.
La casa cuenta con cuatro siglos de historia. Esas paredes de piedra han asimilado la paciencia de cuatrocientos años, y la saben transmitir. Bases antiguas para elementos modernos: una combinación especial, que hace de mi paraíso un sitio con personalidad. Se llama La Taifa, y no está en un lugar muy lejano, sino a una hora de Valencia, en Las Eras de Alpuente. Cerca hay mil sitios para visitar: bosques de pinos, ríos, embalses, huellas de dinosaurios...Sin embargo yo he aprovechado el tiempo de otra manera: he preferido dejar salir a pasear mi pluma, y contarte todo esto, porque hay ciertas cosas que merece la pena compartir.
... un lugar lleno de Magia, donde las horas pasaban despacio, donde se duerme en cama de princesa, el móvil pierde cobertura y si tu sueño es el descanso, por fin se hace realidad.
En este lugar hay una Hada, con gorro de cocinera y flequillo rubio, y en vez de varita, lleva un cucharón. El Hada Pepa, que así se llama, toca con su inconfundible magia cada plato que prepara, y da un sabor especial a todo cuanto sale de su cocina.
Cuando estás allí, tus preocupaciones se diluyen, parecen lejanas, menos importantes y dejan paso a tus sentidos, que se despiertan y desperezan.
Así los sabores, olores y texturas se disfrutan de forma diferente.
Mi paraíso tiene una terraza, donde te esperan unas cómodas tumbonas y cuando descansas en ellas, al fresco de la noche, te regala un cielo estrellado, la Luna te sonríe y brilla para ti.
Érase que se era... que también suele haber un Mago, Kike, y aunque ésta vez no le vimos, se nota su magia y buen gusto en cada rincón del lugar. Decorado con esmero, cuidado con mimo hasta el más pequeño de los detalles.
En éste lugar siempre encuentras gente amable y cada momento es único. Como te digo, el tiempo pasa de forma diferente, disfrutas de las pequeñas cosas. No existen ruidos, ni sirenas... tan sólo algún pájaro se atreve a cantar.
La casa cuenta con cuatro siglos de historia. Esas paredes de piedra han asimilado la paciencia de cuatrocientos años, y la saben transmitir. Bases antiguas para elementos modernos: una combinación especial, que hace de mi paraíso un sitio con personalidad. Se llama La Taifa, y no está en un lugar muy lejano, sino a una hora de Valencia, en Las Eras de Alpuente. Cerca hay mil sitios para visitar: bosques de pinos, ríos, embalses, huellas de dinosaurios...Sin embargo yo he aprovechado el tiempo de otra manera: he preferido dejar salir a pasear mi pluma, y contarte todo esto, porque hay ciertas cosas que merece la pena compartir.