viernes, 21 de mayo de 2010

La experiencia del Arte


Como es fácil comprobar, no soy una entendida en materia de Arte, como no lo soy en otras muchas cosas. Sin embargo no se me da mal el mundo de las sensaciones y los sentimientos, y tampoco me corto al emplear palabras para hablar de ello.

Dejando a parte los tecnicismos, obviando obligadamente parámetros artísticos, podríamos coincidiren que un artista plasma en un cuadro algo que quiere mostrar al mundo. Yo hablo en primera persona de una vivencia: la obra de Jorge percibida por mis sentidos.

Si hay algo que está claro es que Rubert transmite. Ver una obra suya y permanecer impasible es algo que no creo posible para nadie. Sus cuadros te invitan a contemplar, que es mucho más que ver.

Quedamos una tarde en su estudio, y estuvimos charlando. Yo con la boca abierta, él pincel en mano. En varias ocasiones me llamó la atención, pues me quedaba embelesada viendo cómo crea. Los trazos, las pinceladas, éste color ocre, aquí necesito más sombra... sus dedos se deslizan por el lienzo como los de un pianista por las teclas de su piano.

Es una tarea ardua, hecha a conciencia. Poniendo sentimiento, conocimiento y horas de trabajo. Sus años de estudios, en diversos países, diferentes escuelas, múltiples técnicas, las resume brevemente: "Soy autodidacta, nadie me ha enseñado a pintar lo que pinto, ni cómo lo hago. Es el resultado de estar pintando desde los dieciséis años. Resultado de mis vivencias, mis miedos. Mi arte es como yo: punzante,arrogante, se pavonea, juega como yo... soy yo"

Su pintura sale de dentro, es su mundo. Vive pintando, su estudio está en su casa, porque necesita estar rodeado de sus elementos de trabajo, y poder dedicarse a una obra cuando el cuerpo se lo pide.

Cada úno de sus cuadros es un trozo de sí mismo. Algo que quiere gritar al mundo y se materializa en imágen. Real, pero desde su perspectiva. Con la foto que emplea como guía delante, te das cuenta de lo complicado del proceso creativo, porque no está copiando esa imagen, sino que la gasta como simple referencia. La foto es algo estático, sin embargo lo que está pintando va variando a su antojo, va cambiando por minutos, como él mismo me demostró.

Es una imagen que cobra una sensibilidad especial. Tal vez sea por eso que todos sus cuadros tienen un denominador común: no permiten la impasibilidad. Cada uno de ellos es una reflexión diferente, y tambien es cierto que cada espectador percibe algo distinto, pero siempre impactante. Sean sus maravillosas calaveras (Vanitas), la serie Azul (declaración de rechazo total a la violencia de género), sus retratos (tan personales como bellos), las falleras, máscaras de gas, ahora las manos, el corazón de cadena "HEART" (del que está haciendo una prometedora escultura...), cualquiera de ellos se queda fijado en tu retina, y cualquiera denota claramante que es un Rubert, y no obra de otro artista. Su estilo, tan personal, es inconfundible, no admite ser encasillado en ningún género, pues pinta lo que quiere, lo que le apetece, siempre con su luz por la izquierda, su figura centrada (para ganar protagonismo). Hay algo en toda su obra que engancha. Me cuenta que para él es fundamental no "corromper la experiencia del Arte", y que cada úno obtenga de sus cuadros lo que quiera obtener... si ese es uno de sus objetivos doy fé de que se cumple.

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